Make your own free website on Tripod.com

Home

Título de la nueva página | Acerca de... | En opinión | Cine | Todo empezó en San Cristóbal | Servicios periodisticos | Esta Semana | Semana Santa en Iztapalapa | Contáctenos | Politica | Deportes | Espectáculos | Reportajes | Centro de Difusión de la Ciencia y la Tecnología | Reportajes Intertress España | Vida Cotidiana | Modelos | Reportajes Intertress España | Arte urbano | Teoría Fotográfica | Nueva Camara Cannon D60 | CHARLAS DE CAFÉ EN LA CINETECA NACIONAL | Habla uno de los prisioneros iraquíes torturados | La fotografía de primer plano
Bruno Cortes Fotoperiodista
Semana Santa en Iztapalapa

Introduzca el contenido del subtítulo aquí

pri280303.jpg

pri280303.jpg

bcr005iztapalapa009.jpg

pri280303.jpg

pri280303.jpg

pri280303.jpg

pri280303.jpg

pri280303.jpg

pri280303.jpg

pri280303.jpg

pri280303.jpg

pri280303.jpg

pri280303.jpg

LA PASIÓN DE LOS CATÓLICOS

A lo alto del Monte de los Olivos muere Jesucristo cada año; vuelve a hacer su largo recorrido bajo los inclementes rayos del sol trayendo a cuestas una pesada cruz; vuelve a ser azotado públicamente para escarmiento de los miles de miles de espectadores que acuden a presenciar la dolorosa y trágica muerte de Cristo, otra vez, como cada año, en Iztapalapa.
Con una corona de espinas real, cargando en el hombro una cruz de madera de 100 kilos, con mujeres llorando a su lado, el personaje que representa a Cristo realiza todo el vía crusis (camino de la cruz) como lo cuentan los evangelios de la biblia católica.
Todo es real. El esecenario en la plaza pública (explanada Cuitláhuac) cuyo techo es el imenso cielo sin nubes; las calles por donde anda, estrechas y llenas de bullicio, los cuatro kilómetros hasta la punta del cerro de la Estrella donde será crucificado... El agotamiento, la insolación y el sufrimiento son reales también.
Así de grande es el fervor de los cuatro mil personajes oriundos de Iztapalapa que participaron este año en la escenificación de la Pasión de Cristo. Los penitentes, los hombres de túnica morada que también llevan a cuestas una cruz y caminan -algunos descalzos- hacia el cerro donde se lleva a cabo la crucifixión, sufren también la pesada carga de la cruz y la larga caminata bajo los quemantes rayos del sol del mediodía.
En esta magna representación se involucran los ocho barrios que conforman Iztapalapa, así como las autoridades de esa delegación, el gobierno del Distrito Federal, la Cruz Roja, la policía preventiva y empresas particulares que regalan refrescos, naranjas y agua al público en general para evitar la deshidratación de los millones de asistentes que presencian el acto religioso.
Gracias a un gran operativo de seguridad y a la excelente organización de vecinos y autoridades es posible, cada año, la representación de la Pasión de Cristo. Que a diferencia de los cientos de lugares donde también se representa, cuenta con la espectacular y terrible escena de la crucifixión de Jesús en un cerro auténtico, en cruces que rebasan los 10 metros de altura. La escena es majestuosa e increíble.
Desde hace ya más de siglo y medio se realiza esta representación popular de la Semana Santa que dura tres días. Inicia el Domingo de Ramos donde el sacerdote de la iglesia de San Lucas bendicen las palmas y los ramitos de manzanilla, romero y laurel que llevan los penitentes, las vírgenes y los fieles en general. El Jueves Santo, se escenifica el lavatorio de pies y la última Cena y, por último, el Viernes Santo culmina con el azote de Cristo en la Plaza Pública, el via crusis y la crucifixión en el Cerro de la Estrella.
La representación de la Pasión de Cristo se realiza en Iztapalapa desde hace más de siglo y medio en cumplimiento a la promesa que hicieran los habitantes del lugar al Señor de la Cuevita, como muestra de agradecimiento por haber erradicado la epidemia de cólera morbus que azotó a la población en el año 1833.
Familias enteras participan de este colosal acto, niños desde dos años de edad ya cargan su cruz, montan a caballo junto con su padre; jóvenes, adultos y ancianos se visten con trajes de vírgenes, de penitentes, de soldados romanos, etc.
Este año se cumplen 160 años de dicha representación, cuyo origen es el del teatro que realizaron los misioneros religiosos en América para facilitar la evangelización de los indígenas.
Las primeras represetaciones de la Pasión de Cristo en México las realizaron los misioneros en la época del Virreinato -luego de la Conquista española- como un método eficaz para lograr que los nativos entendieran y aceptaran la religión católica.
Como cada año en Semana Santa, la representación de la Pasión de Jesucristo da muestras de la también pasión de los fieles católicos que participan en este acto, cuya fuerza y resistencia son puestas a prueba a cada paso que dan: algunos a caballo, a veces incontrolables; otros, con los pies lastimados; otros más sufriendo de insolación, y la gran mayoría pacediendo de deshidratación.
Los personajes cumplen una promesa, una manda o simplemente siguen su tradición; en tanto, los miles de espectadores, que también sufren de empojones y males provocados por el sol, asisten a ver un acto único en el país: la Pasión de Cristo en Iztapalapa.

Texto Angélica Beltran
Fotos Bruno Cortes